1
Convoca a las personas y arma grupos de 5 a 7 personas para favorecer la participación de todas y todos.
Conforma los grupos lo más diversos posibles, para asegurar resultados más robustos.
2
Define fecha, duración y modalidad (online o presencial). Para formato online, envía con anticipación el enlace de conexión y prueba el audio y video; para presencial, reserva sala y dispone de los materiales previamente planteados.
Ajusta y utiliza el formato de consentimiento disponible.
3
Comparte el documento de consentimiento y explica de forma clara qué datos se registran, para qué se usarán y cómo se resguardará la confidencialidad. Pide confirmación (firma/aceptación) antes de iniciar el diálogo.
Deja a mano una plantilla para el registro final. Consulta nuestras sugerencias para registrar información.
4
Descarga el lienzo y sigue la estructura “una idea = una nota adhesiva” para los participantes online y para la posterior sistematización. Define colores/etiquetas para diferenciar categorías, propuestas y compromisos.
5
Da la bienvenida a los participantes, presenta objetivos, reglas de respeto y el rol del/la facilitador/a. Explica brevemente el flujo de la herramienta (de divergencia a convergencia) y cómo usaremos el lienzo.
En formato online verifica nombres en pantalla, audio y cámara, recuerda que todas las voces importan.
6
Comienza con una ronda breve de presentación con nombre, vínculo al tema y una dinámica rompe el hielo, esto construye confianza y ayuda a calibrar el tono de la conversación.
7
Identifica y agrupa diversos temas que los participantes consideran importantes de cambiar, mejorar o mantener en el territorio o en el contexto en que se de la actividad. Luego, todos los participantes explican sus respuestas y se abre la palabra para conocer la opinión del resto.
8
Una vez terminada la etapa anterior, el grupo debe ponerse de acuerdo para abordar un solo foco o tema. Sobre el tema priorizado, formula propuestas concretas usando la estructura: Agente + Acción + Tema + Complemento.
9
Para el cierre, pide a cada participante que escriba un compromiso propio: “¿Qué puedo hacer yo para avanzar en esto en las próximas semanas?”. Regístralo de forma visible.
10
Revisa el lienzo para asegurar consistencia: categorías bien nombradas, propuestas sin duplicados y compromisos claros. Estandariza colores/etiquetas y exporta la síntesis (imagen y/o planilla) para su posterior análisis y trazabilidad. Se debe compartir con los participantes la imagen del lienzo.
Consulta nuestras sugerencias para analizar resultados.
11
Elabora una breve ficha con: problema de partida, categorías priorizadas, propuestas acordadas y compromisos. Envía un correo de agradecimiento con el material de la sesión (copias ocultas) y señala los siguientes hitos del proceso (por ejemplo, validación final o instancia de seguimiento).
Notas adhesivas
Plumones
Lienzos
Miro o tablero en el caso de ser online.
Luego del estallido social en nuestro país, en 2020, Tenemos que Hablar de Chile convocó a realizar “Chile a Escala”, un espacio que buscó responder qué ocurriría si todo el país —en su diversidad territorial y social— participara de una gran conversación sobre el Chile que viene. La iniciativa, impulsada en plena pandemia, se propuso registrar de forma rigurosa percepciones y prioridades ciudadanas para orientar el debate público con evidencia y una metodología replicable de diálogo masivo.
Entre junio y noviembre de 2020 se realizaron más de 1.700 conversaciones por videollamada, sumando cerca 3.500 horas de diálogo con 8.815 personas de las 346 comunas. La dinámica organizó ideas en torno a cambiar/mejorar/mantener, para luego priorizar y convertirlas en propuestas accionables, generando un informe de hallazgos y material público de difusión.
El proceso evidenció preocupaciones transversales y deseos de cambio con anclaje en la vida cotidiana, así como la utilidad de un diseño participativo que combina apertura (divergencia) y priorización (convergencia) para producir acuerdos. Además, esta metodología sentó las bases para poder realizar el ejercicio en distintas regiones del país a nivel local, obteniendo muy buenos resultados.
Luego del estallido social en nuestro país, en 2020, Tenemos que Hablar de Chile convocó a realizar “Chile a Escala”, un espacio que buscó responder qué ocurriría si todo el país —en su diversidad territorial y social— participara de una gran conversación sobre el Chile que viene. La iniciativa, impulsada en plena pandemia, se propuso registrar de forma rigurosa percepciones y prioridades ciudadanas para orientar el debate público con evidencia y una metodología replicable de diálogo masivo.
Entre junio y noviembre de 2020 se realizaron más de 1.700 conversaciones por videollamada, sumando cerca 3.500 horas de diálogo con 8.815 personas de las 346 comunas. La dinámica organizó ideas en torno a cambiar/mejorar/mantener, para luego priorizar y convertirlas en propuestas accionables, generando un informe de hallazgos y material público de difusión.
El proceso evidenció preocupaciones transversales y deseos de cambio con anclaje en la vida cotidiana, así como la utilidad de un diseño participativo que combina apertura (divergencia) y priorización (convergencia) para producir acuerdos. Además, esta metodología sentó las bases para poder realizar el ejercicio en distintas regiones del país a nivel local, obteniendo muy buenos resultados.